Laura Guzmán Díaz

LOS CUENTOS DE BUCAY

La siguiente entrada nos acerca un poco más al estado de la felicidad a través de la lectura de cuentos, he elegido a Jorge Bucay por ser capaz de transmitirnos sabiduría y reflexión a través de sus cuentos.  Seguro que su lectura nos ayudará a todos y todas en determinados momentos de excesiva preocupación o estrés.
   Jorge Bucay, además de licenciado en medicina, es un escritor argentino conocido por sus numerosos libros de autoayuda, destacan obras como: ‘‘Déjame que te cuente’’, ‘‘Cartas para Claudia’’ o ‘‘Amarse con los ojos abiertos’’ entre otros. Sus libros de autoayuda y superación han traspasado fronteras y no olvidemos mencionar sus numerosos cuentos que a tantos y tantas nos han llegado al alma y que se han convertido en imprescindibles recursos para transmitir  esos valores y esa fuerza interna que tantas veces hemos necesitado.


     Bucay narra cuentos y los transmite de tal forma que nos hace llegar su narrativa a lo más profundo de nosotros mismos, un cuento es mucho más que leer, es saber transmitirlo a los lectores, y Bucay sabe hacerlo a la perfección.
   En más de una ocasión, seguramente nos hemos preguntado que cómo es posible que un cuento ayude a regular nuestras emociones, nos ayude a calmar esos estados ansiosos que tanto nos atormentan a  veces; sencillamente se debe a que un cuento es un mensaje de sabiduría, un mensaje con contenido valioso que perdura en el tiempo ¿A cuántos de nosotros nos han leído un cuento nuestros abuelos? Seguramente la respuesta sea afirmativa para muchos de nosotros/as, porque un cuento perdura en el tiempo y sigue siendo contado y esto no es casual, esto ocurre porque el cuento contiene un mensaje especial que provoca en nosotros esa respuesta emocional que hace vibrar nuestro interior, es por eso que esto hace que se siga contando década tras década.
    Dice que ‘‘el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra’’, me pregunto si es solo dos veces... diría más bien que muchas más, esto probablemente se deba a que no aprendemos del todo cuáles son esos errores, caemos y volvemos a caer siempre en el mismo error, es mucho más fácil cometer el mismo error una y otra vez que ir en busca de nuevos errores, ¿no?, quizá debamos de estar más atentos sobre esos errores, de esta forma nos estaremos dando cuenta de si queremos tropezarnos una y otra vez con la misma piedra. 
    Muchas veces nos dicen que uno sabe cuando está en el camino correcto y que ese es el camino de la felicidad, pero en realidad ¿Cómo podemos saberlo? En primera instancia sería necesario conocerte a ti mismo/a, a veces llevarlo a cabo es un proceso más complejo del que creemos, porque incluso nosotros nos sorprendemos a nosotros mismos en muchas ocasiones, sin embargo, es muy importante nuestro propio autoconcepto, es realmente importante definir qué le da sentido a nuestra vida y cuál es nuestro propósito en la sociedad actual en la que vivimos, después habrá que empoderarse y cargarse de energía para sacrificar todo lo que esté en nuestra mano para lograr alcanzar ese propósito u objetivo marcado. Se trata de tomar decisiones, de adquirir un compromiso que nos acerque un pasito más a ese propósito que queramos conseguir. Cuando uno sabe a dónde va y a dónde se dirige, entonces debe de ser capaz de hacer todo lo necesario para mantenerse en ese camino y estar satisfecho con aquello que está haciendo. Tener satisfacción es ser feliz. Cuando sabemos realmente el camino que debemos tomar, estamos dispuestos a renunciar a lo que sea necesario para mantenernos en esa dirección que marcará nuestro camino. Al final, cuando logramos obtener esa satisfacción, esa serenidad y esa paz interna conseguiremos estar felices.
     En uno de los cuentos más relevantes, Bucay comienza narrando ‘‘Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra’’, ¿pero sabemos a qué se refiere el escritor con esa búsqueda? Sencillamente se trata de estar con los ojos abiertos y el corazón dispuesto, en sacarle el mayor partido posible a la vida y aprovechar cada situación o circunstancia que se nos plantee, en definitiva vivir intensamente las oportunidades que nos acontecen, esto hace que la vida sea realmente maravillosa.
    
Aquí os dejo un fragmento de uno de los cuentos más gratificantes e intensos de Jorge Bucay, dentro de su libro ''Cuentos para pensar''.




EL ELEFANTE ENCADENADO 
    ''Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? 

    Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...''




Una vez leído ésto, ¿Cuál es la moraleja que sacáis? ¿Podéis extrapolar el cuento del ''Elefante encadenado'' a alguna situación personal?
Laura Guzmán Díaz

BIBLIOGRAFÍA
Cuento del ''El elefante encadenado'' obtenido del Libro ''Cuentos para pensar'' de Jorge Bucay. Editoral RBA 

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