Mª Isabel Pérez Torres



AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL


Emociones:


La definición de emoción es algo que ha preocupado a los largo de los años, sin embargo, todos los esfuerzos han sido un fracaso, puesto que las emociones se refieren a un conjunto amplio de respuestas.

Las emociones surgen cuando un individuo atiende y evalúa una situación como relevante para un tipo particular de meta actualmente activa. A estas metas se les da un significado y provocarán una emoción (Lazarus, 1991). Por otra parte, las emociones son procesos de todo el cuerpo que implican cambios en los dominios de la experiencia subjetiva, el comportamiento y la fisiología central y periférica (Mauss, Levenson McCarter, Wilhelm, y Gross, 2005). Las emociones, a menudo, inducen cambios en el entorno que alteran la probabilidad de instancias posteriores de esa y otras emociones.

Por otro lado, Gross (2008) señala que una emoción no es más que una interpretación de la realidad. La emoción provoca una respuesta multidimensional que actúa sobre la relación persona-situación de la que deriva.

Grolnick, McMenamy y Kurowski (1999) por su parte indicaron que las emociones son respuestas adaptativas con funciones motivacionales y organizativas que ayudan a los individuos en la consecución de sus objetivos.


Qué es la autorregulación emocional:


Cuando hablamos de la autorregulación de las emociones, nos referimos al conjunto heterogéneo de procesos por los cuales las personas ejercemos una influencia sobre nuestras propias emociones, acerca de cuándo las tenemos y sobre cómo las experimentamos y expresamos (Gross, 1999). Los procesos encargados de regulación de la emoción pueden ser controlados de manera automática y pueden tener sus efectos en uno o más puntos del proceso de generación de emociones. La autorregulación emocional puede amortiguar, intensificar o mantener la emoción en función de los objetivos del individuo (Gross, 2007). Gross y Thompson (2007) definen entonces la autorregulación emocional como “el ejercicio consciente de regular la emoción”.

Mientras, Thompson (1994) habla de la autorregulación emocional como de “procesos intrínsecos y extrínsecos que se encargan de evaluar y modificar las reacciones emocionales, especialmente sus características de intensidad y tiempo, con la finalidad de atender a determinados objetivos”.

Teniendo en cuenta las diferentes definiciones, lo que se saca en claro es que la autorregulación emocional tiene una importante función adaptativa, pues permite el manejo de la emoción a favor de un funcionamiento más adecuado del individuo en un determinado momento o situación.

Como señalan Grolnick et al., (1999), es imprescindible que consideremos como aspectos de la autorregulación emocional el inicio y el mantenimiento de la respuesta de tipo emocional, así como la modulación y la detención de la misma.


Modelo procesual de regulación emocional de Gross (1999):


Este modelo propone distintas maneras de estudiar la regulación emocional en función del lugar que ocupe en el proceso de generación de la emoción. Este proceso se divide en varias fases, la situación, la atención, la interpretación y, por último, la respuesta (Figura 1).

En cada etapa se puede fijar un determinado grupo de estrategias de regulación emocional. Y de manera general, dichas estrategias se pueden fraccionar en dos grupos: la regulación emocional centrada en los antecedentes de la emoción, y la regulación centrada en la respuesta emocional.

Figura 1: Esquema del modelo procesual de regulación emocional de Gross (1999).




Las fases que propone el modelo son:
  • Selección de la situación: Cada persona puede modificar el exponerse a ciertas situaciones y no a otras. Las situaciones vividas en las que se han evocado emociones negativas generan un aprendizaje que hace que la persona evite, la próxima vez, volver a pasar por la misma situación. Así como elegir situaciones que generen emociones positivas.
  • Modificación de la situación: Una vez que la persona se sitúa dentro de la situación, puede elegir cambiar algunos elementos que pertenecen a dicha circunstancia. La situación se puede modificar en parte por la acción u omisión de la persona.
  • Modulación de la atención: En cualquier situación hay numerosos componentes, aspectos... A pesar de que una situación ya se haya establecido, siempre se puede dirigir la atención a unos elementos y no a otros. La alteración y modificación del foco atencional tiene como objetivo la regulación de una respuesta emocional. Lo más habitual es cambiar ese foco en determinados factores externos, pero también es posible modificar el foco atencional interno (como prestar atención a un pensamiento en lugar de a otro).
  • Cambio cognitivo: Un elemento esencial que explica la reacción emocional, es la propia interpretación de la situación. Se conoce que las interpretaciones tienen un margen de cambio. Dicha interpretación modula la respuesta emocional.
  • Regulación de la respuesta emocional: Al final del proceso, se pueden modificar los componentes de la emoción que ha sido activada. Se puede influir sobre la propia experiencia emocional, la expresión/manifestación conductual o la activación fisiológica. En el ámbito de la clínica, las técnicas de desactivación tratan de reducir el componente psicofisiológico. También, algunos componentes de la regulación emocional disfuncional (consumo de sustancias) tienen como objetivo la reducción del componente experiencial. Además, cabe resaltar la disfuncionalidad de la supresión de la expresión emocional y la experiencia emocional, que suponen consecuencias negativas.

A continuación, se expone la regulación basada en los antecedes y en los consecuentes para apreciar la diferencia entre ambas:
  • Regulación emocional centrada en los antecedentes: Hace referencia a las acciones que las personas realizan antes de que emerja una emoción. Esta manera de regulación supone la modificación las circunstancias y situaciones estimulares que impulsan la activación del sistema emocional. Por ejemplo, a la hora de seleccionar un medio físico, podemos incrementar la probabilidad de que una determinada emoción ocurra (visitar a tu familia).
  • Regulación emocional centrada en la respuesta: Una vez que la respuesta emocional ya ha sido activada, a través de este tipo de regulación, las personas pueden modular y modificar las tendencias de respuesta que han sido producidas (aumentándolas o disminuyéndolas). Un ejemplo de este proceso es el ocultar las emociones de tristeza con una sonrisa en la cara a pesar de no sentirla.
En cuanto a la regulación por antecedentes, cada una de las emociones que sentimos, y el cómo las expresamos, pueden servir como estímulos que generan y comienza un nuevo ciclo emocional (por ejemplo, el sentimiento de vergüenza que surge después de un arrebato de ira). Por otro lado, en la regulación por la respuesta, también parece que, el estado emocional que experimentamos en un momento dado (como resultado de previos esfuerzos reguladores de la emoción), pueda influir la manera en la que modulamos la tendencia de respuesta emocional actual (después de sentirnos avergonzados por el arrebato de ira, decidimos que no nos importará lo que suceda aunque sigamos enfadados). Todo esto refleja la complejidad de la naturaleza dinámica de la regulación emocional.

Además, Gross (1999) expresa que la regulación relacionada con las fases previas a la activación de la emoción, será más ventajosa que actuar posteriormente. La supresión emocional genera consecuencias negativas, a diferencia que la reevaluación cognitiva.




Algunas aplicaciones clínicas a este modelo son:
  • Reevaluación y diversión (consecuencias experienciales, conductuales y fisiológicas): En este estudio se usaron clips cortos y divertidos con el objetivo de comprobar si la reevaluación cognitiva, para aumentar o disminuir la diversión, podía conducir a aumentos y disminuciones respectivamente de la experiencia de diversión, la expresión facial y respuestas autónomas asociadas. Los resultados concluyen que las películas divertidas vistas en la condición de instrucción de “aumento” fueron calificadas como significativamente más divertidas que en la condición neutral y la de “disminución”, se produjeron un mayor número de sonrisas y un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la tasa de respiración y activación simpática del sistema cardiovascular. Esto respalda que la regulación cognitiva cambia la emoción como un todo, y no solo la experiencia subjetiva. Estos resultados indican que se pueden identificar aspectos divertidos de una situación y regularlos cognitivamente y, de esta manera, se pueden obtener los mismo beneficios que si la emoción se hubiese generado sin esfuerzos regulatorios.
  • Dolor: En un estudio con 123 participantes universitarios se pretendía conocer la efectividad de dos mecanismos de regulación emocional: la supresión y la aceptación, frente a estímulos dolorosos (descargas eléctricas). Los resultados mostraron que tanto la supresión como la aceptación son mecanismos capaces de reducir el dolor, la ansiedad y la tasa cardíaca. Aunque existe una diferencia significativa en la reducción de las respuestas de ansiedad en el grupo de aceptación. Sin embargo, se concluye que estos resultados se podrían deber al tipo de estímulo doloroso (de corta duración, frente a larga duración, donde la aceptación puede ser más eficaz).
  • Trastornos relacionados con la ansiedad: Estos son trastornos psiquiátricos que implican un procesamiento prolongado del afecto negativo. Incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno depresivo mayor y trastorno de estrés postraumático. Así, el modelo de autorregulación de Gross proporciona información sobre estos trastornos al resaltar el papel de la motivación (es decir, las interacciones entre los sistemas de valoración de recompensa y seguridad), el procesamiento autorreferencial y el aprendizaje contextual (es decir, cómo varios tipos de aprendizaje ayudan a "ajustar" los sistemas de valoración relevantes).
Ø Ansiedad social: el trastorno de ansiedad social implica hiperreactividad emocional, distorsiones cognitivas y regulación emocional ineficaz. En este estudio se busca investigar los correlatos conductuales y neuronales de la reactividad emocional y la regulación cognitiva en 32 participantes (15 pacientes con ansiedad social y 17 del grupo control, que fueron entrenados en regulación cognitivo-lingüística), mientras se le presentan estímulos de amenazas sociales y físicas en una resonancia magnética. Los resultados indican que los pacientes con ansiedad social informaron de una mayor emoción negativa durante la amenaza social y física, pero mostraron una reducción equivalente en la emoción negativa después de la regulación cognitiva; también se observó mayor activación neuronal para estímulos de amenaza social y, en este caso, no mostraron una activación cerebral tan alta como en el grupo control después de la regulación cognitiva. Para la amenaza física no hubo diferencias antes de la regulación, pero después de la regulación, el grupo control presentó mayor activación de áreas prefrontales.

Ø Ansiedad social: el trastorno de ansiedad social (TAS) se caracteriza por sesgos emocionales y atencionales, así como por creencias personales negativas distorsionadas. El objetivo de este estudio es investigar los cambios relacionados con la reducción del estrés basada en la atención plena (MBSR) en pacientes con ansiedad social sobre las bases conductuales y neurales de la reactividad emocional y la regulación de las creencias negativas en 16 pacientes que se sometieron a resonancia magnética funcional. Estos pacientes reaccionaban a las creencias negativas y regulaban las emociones negativas utilizando 2 tipos de regulación de la emoción de despliegue de atención: atención centrada en la respiración y atención centrada en la distracción.

Los resultados muestran que los cambios relacionados con la atención plena incluyen la reducción de los síntomas de ansiedad social, depresión, rumiación, ansiedad generalizada y aumento de la autoestima en adultos con TAS. Durante la tarea de atención centrada en la respiración (pero no la tarea de atención centrada en la distracción), también mostraron (a) disminución de la experiencia de emociones negativas, (b) reducción de la actividad de la amígdala y (c) aumento de la actividad en las regiones cerebrales implicadas en el despliegue atencional.

El entrenamiento de MBSR en pacientes con TAS puede reducir la reactividad emocional al tiempo que mejora la regulación de las emociones. Estos cambios podrían facilitar la reducción de las conductas de evitación relacionadas con el TAS, los síntomas clínicos y la reactividad emocional automática a las creencias negativas en adultos con TAS.
  • Relaciones de pareja: El estudio que se presenta trata de conocer si la regulación emocional influye en el recuerdo de una conversación de pareja acerca de un determinado problema. Para ello, lo que se hace en esta investigación es manipular la supresión y la reevaluación en parejas heterosexuales durante una conversación que tienen sobre un problema del pasado. La muestra estaba compuesta por 86 parejas heterosexuales, con una edad media de 20 años. Había tres condiciones: sin instrucción, supresión expresiva y reevaluación. En la primera condición, sin instrucción, ninguno de los miembros de la pareja recibió instrucciones de regulación. En la segunda condición, uno no recibió instrucciones y el otro miembro recibió de supresión expresiva. En la tercera, uno no recibió instrucciones y el otro de reevaluación. Aquellos que recibieron instrucciones de regulación, ya sea de supresión fueron informados de que sus parejas no habían recibido ninguna instrucción.
  • Síndrome de asperger y autismo de alto funcionamiento: Samson, Gross y Huber (2012) realizaron un estudio para examinar la regulación de las emociones en individuos con Asperger y Autismo de alto funcionamiento. Para ello, hicieron uso de una muestra compuesta por 27 adultos con Asperger y Autismo de alto funcionamiento (16 mujeres y 11 hombres) y un grupo control (27 personas que han tenido un desarrollo típico).
  • Depresión mayor (mdd): Las emociones negativas parecen ser predominantes en MDD, mientras que las respuestas emocionales generalmente se reducen. ¿Podría este patrón reflejar un déficit de regulación emocional? En relación con adultos jóvenes sanos, los adultos diagnosticados con MDD exhiben bajos niveles de memoria de trabajo y bajos recursos de apoyo social. Según la literatura revisada anteriormente, parece que estos déficits de recursos van de la mano con la reducción del éxito de las estrategias de regulación emocional de cambio cognitivo. Así, un mayor uso de la reevaluación de situaciones como estrategia de autorregulación disminuye los síntomas depresivos. Para evaluar la autorregulación emocional se hizo uso del Cuestionario de Regulación Emocional (Gross & John, 2003) que mide el uso de la reevaluación y la supresión. De esta manera, se observó que los adultos con Asperger y Autismo de alto funcionamiento usaban menos la reevaluación cognitiva en comparación con el grupo control. También, presentaron menos autoeficacia en la reevaluación de sus propias emociones. No obstante, eran igual de autoeficaces en el uso de la supresión (siendo esta una estrategia más bien desadaptativa). De hecho, en el estudio se vió que la muestra clínica usó más la supresión que el grupo control, sugiriendo esto que pueden tener un perfil de regulación emocional menos adaptativo. Importante señalar que estos efectos persistieron incluso cuando se controlaban las diferencias en la experiencia emocional y en la capacidad de describir e identificar emociones. Finalmente quisiera señalar que quizás, una posible explicación a un menor uso de la reevaluación en la muestra clínica puede ser que esta se basa en habilidades vinculadas a los procesos de perspectiva que normalmente pueden verse afectados en estos pacientes.

Conclusiones:


Como conclusión podemos afirmar que la autorregulación juega un papel crucial en una adaptación saludable, y que las dificultades con la regulación emocional están asociadas con diversos problemas de salud física y psicológica, como hemos ejemplificado. Esta comprensión ha llevado a un aumento del interés en los procesos de regulación de las emociones, desarrollándose diversos modelos para comprender y potenciar estrategias relacionadas con la autorregulación. Sin embargo, no podemos negar que existen limitaciones en el presente modelo. Así, algunas limitaciones que plantea el modelo de autorregulación de Gross son:
  • La aceptación emocional queda enmascarada en el proceso que se plantea, y se ha visto que tienen efectos muy beneficiosos (como en el caso del mindfulness).
  • Desde el punto de vista clínico, el énfasis en la regulación emocional de los antecedentes puede impulsar la realización de conductas desadaptativas. A excepción de la modificación del significado, el resto pueden estar incitando a realizar conductas de evitación, tanto de evitación de la situación como de evitación emocional (cuando hace referencia a la modulación de la atención), y esto puede conllevar grandes problemas, sobre todo cuando se realiza de manera crónica. Gross explica la regulación basada en antecedentes en relación a la comparación que se produce entre la reevaluación cognitiva (mecanismo adaptativo), y la supresión emocional (mecanismo desadaptativo). Pero la regulación emocional de los consecuentes va más allá de la supresión emocional y de la modulación de respuesta.
  • La reevaluación cognitiva tiene la limitación de que en no todas las situaciones puede regularse las emociones negativas (como el duelo).

A modo de resumen, este modelo ha sido muy útil para empezar a realizar más investigación y a comprender mejor la regulación emocional, pero no deja claro cuál de las opciones pueden llegar a convertirse en desadaptativas. Así mismo, no tiene en cuenta las estrategias centradas en la aceptación, ni tampoco explica de forma amplia las que se centran en los consecuentes, lo deja reducido a la modulación de respuesta.



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